El 34% de la población costarricense adulta padece hipertensión

17 de mayo Día Mundial de la Hipertensión

Según información de la Caja Costarricense de Seguro Social, la hipertensión afecta el 34% de la población adulta. En adultos mayores, este porcentaje aumenta a aproximadamente 59%  de acuerdo con la publicación Prevalencia de Hipertensión en adultos mayores de Costa Rica de la Revista Población y Salud de Mesoamérica.

La hipertensión continúa siendo la primera causa de consulta médica en adultos, lo que identifica como un problema prioritario de salud. En el 2004, la Encuesta Multinacional de Diabetes y Factores de riesgo asociados, reveló que había un 25% de pacientes pre-hipertensos.

Es importante destacar que las enfermedades del sistema circulatorio son la primera causa de muerte en Costa Rica desde 1970 y de éstas la enfermedad isquémica coronaria representó, en el año 2000, el 48% de las muertes de este grupo. En un estudio de factores de riesgo coronario realizado de 1993 a 1994 en los tres hospitales nacionales, la hipertensión estuvo presente en el 55% de las personas internadas con un primer infarto agudo del miocardio.

En general, la prevalencia de hipertensión arterial en países de Centroamérica es entre el 20% y el 35% en la población general.

Es importante mencionar que el control temprano de la hipertensión arterial es fundamental, para disminuir riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, teniendo en cuenta que la hipertensión es una enfermedad que si bien no se cura, se controla, de allí que sea tan importante el cambio de estilo de vida del individuo y la adherencia a los tratamientos.

Consejos para la prevención de la hipertensión y su control:

  • Todo adulto debe vigilar periódicamente su presión arterial. Más aún, si sus padres o abuelos han sido hipertensos.
  • Muchos hipertensos han normalizado su presión arterial al lograr su peso ideal. Evite la obesidad.
  • Si su vida es sedentaria y físicamente poco activa, descubra el placer del ejercicio físico regular y, si es posible, al aire libre. Pero recuerde que siempre debe adaptarlo a sus posibilidades reales: no haga físicamente más de lo que puede y siempre consulte a su médico antes de iniciar una rutina de ejercicios.
  • Disminuya el uso de sal en la preparación de sus comidas. Evite, además, los alimentos salados (enlatados, conservas, embutidos).
  • Reduzca al mínimo las grasas animales de su dieta y hágala rica en verduras, legumbres, fruta y fibra.
  • No fume y evite los ambientes contaminados por humo de tabaco. Invite a las personas de su entorno a dejar de fumar.
  • Modere el consumo de bebidas alcohólicas. No tome más de uno o dos vasos de vino al día y, a lo sumo, una bebida alcohólica a la semana.
  • No ingiera en exceso bebidas estimulantes como el café, el té, entre otras.
  • Siga fielmente el tratamiento prescrito por su médico y no lo interrumpa sin el conocimiento del profesional. Observe los posibles efectos secundarios atribuibles a los fármacos y coménteselos a su médico.

Recuerde que la hipertensión es un poderoso factor de riesgo cardiovascular que se potencia cuando se asocia a colesterol elevado, fumar, diabetes, obesidad, o inactividad física. Procure controlar, además de sus niveles de presión arterial, estos otros factores de riesgo mencionados.